Entrevista a Hugo Rivas y Primo Antonio Savorgnano.

Por Deborah Behar
Fotos: Magdalena Ladrón de Guevara

 

DB: ¿Cómo te acercaste a la guitarra y al género de tango?

HR: Mi viejo, Osvaldo, y mi tío Néstor conforman el dúo “Los hermanos Rivas”, actualmente. Ellos empezaron a tocar la guitarra cuando tenían 15 años, integrando el conjunto del guitarrista Adolfo Berón, como acompañantes. Un poco viene de ahí el tema del acercamiento a la música.

Los primeros acordes me los enseñaron mi viejo (Osvaldo) y Néstor. A mí me interesaba mucho la guitarra instrumental, sobre todo. Porque dentro del conjunto de ellos había un muchacho que tocaba la guitarra y que lo hacía muy bien. Además, ver a mi tío tocando me interesó mucho. Y también me acerqué a la música como autodidacta. Realmente, mis maestros fueron los discos, escucharlos.

DB: ¿Y ya desde chico te interesaba el tango o fue algo que cultivaste más de grande?

HR: El tango me empezó a gustar, primero porque yo iba mucho con mi viejo y mi tío adonde ellos tocaban de noche, a los boliches, los clubes, las peñas, todo eso. Ellos frecuentaban los lugares donde se escuchaba tango y yo los acompañaba. Y a ellos también les gusta el tango, a pesar de que ellos son un dúo melódico y cantan. Yo de chiquitito ya conocía a grandes cantantes de tango, como Goyeneche, el Paya Díaz, Rubén Juárez, Roberto Rufino. Y de ahí me empecé a interesar.

DB: ¿Qué edad tenías más o menos?

HR: Y… tendría 10 años. Yo escuchaba mucho a los guitarristas que se llaman “Los indios Tacunau” y mi viejo y mi tío me dicen: “Mirá te vamos a dar un disco que escuchamos de este hombre, mirá cómo toca la guitarra”. Y ese hombre era Roberto Grela. Yo no lo había escuchado y cuando lo hice me volvió loco y dije “Esta es la mía”.

Como te decía, los discos fueron mis verdaderos maestros. Yo aprendí así cómo acompañar a los cantantes, escuchaba las orquestas, escuchaba mucho a Troilo. Yo soy un hombre de escuchar, de chiquito ya escuchaba a Salgán. La verdad que un chico de 10 u 11 años que se interese en el tango es raro… Pero me gustó.

La parte teórica la estudié con el Maestro Aníbal Arias y con Bartolomé Palermo. Pero lo mío no era tanto aprender a tocar la guitarra, porque yo ya a los 11 años debuté en Canal 9 en “Sábado de la Bondad” como profesional y ya tocaba “Canaro en París”, “Lluvia de estrellas” y vos me veías tocar, y lo tengo grabado en un video, tan chiquito y la manejaba bien; las variaciones… Estaba seguro de lo que quería hacer.

Y después fui escuchando cada vez más y tratando de perfeccionarme cada vez más, escuchar muchas cosas.

DB: ¿Tenés algún método o proceso para arreglar un tema?

HR: Si es un tema mío o nuestro, con Primo Antonio, respeto la melodía y sobre la melodía me van surgiendo ideas y creaciones nuevas que se me vienen a la cabeza, melodías, variaciones y armonías. Me considero un músico que ante todo ama la música, soy respetuoso de la melodía: yo creo que la vedette en la música es la melodía. Después, el acompañante sería la armonía, pero yo creo que cuando entra la melodía hay que respetarla. Y tengo mucha creatividad. Cuando me pongo en el negocio que tengo de la peluquería, acá en Boedo, tengo atrás una guitarra y un lugarcito donde me encierro y empiezo a crear ahí. Así me pasó con todo, hasta lo que hice con el disco que tengo con Leopoldo Federico.

Yo me manejo de esa forma y se me van ocurriendo cosas, ideas. Siempre se me ocurren ideas diferentes. Y, a veces, antes de irme a dormir, me voy a un lugar que tengo arriba, solito con la guitarra, y me pongo a sacar cosas y digo: “¿Qué puedo hacer acá?”, “¡Qué lindo esto!”, trato siempre de ir al corazón. Más allá de que uno tenga talento tocando, el músico tiene que actuar con el sentimiento. Te tenés que agarrar de ahí, y después pueden salir otras cosas, pero no podés ir solamente por la técnica. Tenés que primero ir por el sentimiento de lo que vos estás interpretando, lo que estás tocando, si te llega y qué es lo que hacés con eso. Después de ahí, si sos buen músico y talentoso, te surgen ideas… y a veces no pasa nada. A veces las ideas no vienen y mejor agarrar la guitarra, la dejás y volvés en otro momento, porque uno no es un marciano (risas). A veces uno está sin ganas y no sale, no hay que forzarlo.

DB: ¿Estas ideas que se te ocurren, las registrás, las escribís o las guardás en tu cabeza?

HR: Es terrible, me queda todo en la cabeza. Soy uno de los músicos, que cuando va a grabar no lleva partitura. Yo me acuerdo de todo, eso creo que es algo que te lo da el hecho de ser autodidacta. Cuando tenés mucho manejo musical, oído y esas cosas. A mí se me hace fácil. Hay otros músicos que si no tienen la partitura se pierden, no está mal, son formas.

DB: ¿Y tenés cosas que te inspiren?

HR: Lo que me inspira mucho es la melodía. Yo creo que para poder crear hay que tratar de sacar nuevas melodías, yo me engancho de ahí, la melodía es todo, es mi base fundamental. La melodía y la rítmica. Para que a uno le guste algo tiene que haber ritmo, tiene que haber swing. A mí me gusta el swing, considero que soy un músico con swing. Por más que sea un tema lento, tenés que tener swing para darle onda al tema, si no se hace pesado.

DB: Si tuvieras que nombrar referentes (puede ser uno solo, pueden ser varios; puede ser del género o no).

HR: El referente más grande, para mí, de toda la vida, es Roberto Grela, sin ninguna duda. A cualquier guitarrista del género del tango a quien vos le hagas una entrevista te va a hablar de Grela. Es el mayor guitarrista de tango de la historia, es Chopin. No le dieron el valor. Sí el reconocimiento entre los músicos y entre la gente que sabe. Pero él revolucionó todo, Grela es Gardel. Cada uno tiene su estilo, pero a lo que voy: es tan linda la creación de Grela. Pasa en el mundo, que hay gente que tiene un talento, que ve algo… como los dibujantes, se les ocurre algo que a otros no, que otros no ven. Eso es lo lindo de la vida.

Para mí, mi ídolo con la guitarra en el tango es Grela.

DB: ¿Qué relación sentís que hay entre la guitarra y el tango?

HR: Tuve la suerte de grabar un disco con Leopoldo Federico. Y esta comunión que hay con la guitarra y el bandoneón es espléndida. Acordate que Gardel mismo cantaba con guitarra y le gustaba más que cantar con orquesta. Es un instrumento muy dulce, a mí por ejemplo me llega al alma el sonido de la guitarra. Me gusta el piano, también, pero me enamoré de la guitarra. No sabía que con este instrumento se pueden hacer tantas cosas. Hay que buscar… es interminable.

Tengo muchos temas solo como compositor, y tengo temas con Primo Antonio, también tengo temas con mi viejo, mi tío. Apunto a las melodías y a la creatividad. Yo creo que el músico, del guitarrista estoy hablando, tiene que tratar de buscar nuevas ideas, pensar arreglos, buscar melodías y armonías. No está todo hecho. Y nunca va a estarlo. Cuando me levanto cada día, tengo esperanzas y ganas de poder hacer cosas nuevas. Me gusta crear. Yo estoy en este mundo, gracias al don que me dio la naturaleza, mi viejo, la música, estoy para poder crear y para tratar de ser un poquito mejor, musicalmente, todos los días. Y eso es lo que me mantiene vivo.

No me gusta la imitación. Es como una pared, hay que tratar de superarse y de buscar el camino propio. Eso es lo que he pensado toda la vida. Sí admiro a Grela, pero no porque lo admire termino tratando de imitarlo. También hay un camino: yo fui amigo de Grela y me dijo “la onda de esto es buscar, si tenés talento, buscá”. Es como la suma, como los números ¿viste que no se terminan nunca?

Yo siempre le digo a la gente que no hay músico más importante que la música. Eso es verdad. Siempre la música está en primer plano, porque gracias a Dios cuando nacimos, ya existía la música. Es una bendición poder hacer música.

PA: Hay gente que invierte los términos: “él y la música”. No, es la “música y él”, en el caso de mi amigo. La música está primero.

En el caso de Grela (se habla de que la guitarra en el tango es antes y después de Grela), que es el maestro, el referente máximo –como Hugo lo decía-, yo que conozco el proceso desde chiquito, desde que comenzó, él, no digo que lo imitaba, pero se parecía porque era el espejo en el que se miraba, pero después cuando Grela lo aconsejó y él mismo se dio cuenta, bifurcó su camino por otro lado, sin apartarse de la raíz de la cual viene.

Hugo hizo un disco con Leopoldo Federico, nada más y nada menos, bandoneón y guitarra en un cuarteto. Los arreglos son los mismos que Leopoldo grabó, hace muchos años atrás, con Roberto Grela. ¿Y qué hizo Hugo? Le pidió permiso al maestro Leopoldo para cambiar. El arreglo de bandoneón de Leopoldo es exactamente el mismo, nada más que un poco más pausado, por los años que pasaron y  la forma en que fue progresando la música. Pero lo de la guitarra… Hugo le pidió permiso y cambió todo.

HR: Mirá que decirle a Federico, que es una institución… Leopoldo había grabado con Grela, del año 66’ al 70’, tres longplays. Yo trabajo mucho  con la gente del Torcuato Tasso, entonces me dicen que iban a hacerle un homenaje a Leopoldo Federico por los 50 años con el tango en el Teatro Colón, pero que me iban a dar una sorpresa… Cuando corto, me llama Federico, nunca había hablado con él, ellos le habían pasado un disco mío. Me llama y me dice “Hugo” como si me conociera de toda la vida “Hugo, me van a hacer un homenaje en el Teatro Colón ¿no te gustaría que toquemos dos temas de los que yo tocaba con Grela?” Imaginate que cuando me dijo eso ¿qué le iba a decir? ¡Leopoldo Federico, el Teatro Colón y estar en ese papel! Lo hicimos, fue maravilloso, me fui vestido con smoking (risas).

Yo grabé un disco que se llama “Tango en el Tasso”, que es en un estudio de grabación, e invité a Leopoldo Federico. Le dije que si le gustaría grabar un tema conmigo porque para mí es un gran maestro, lo quiero mucho. Y me dice que sí e incluso que “pueden ser dos”. Como salió tan bien me dice: “¿Por qué no hacemos un disco?” y él le buscó el título “Sentido único”, que es un tango de Astor Piazzolla, le tuvo que pedir permiso a la familia de Piazzolla. Yo le dije que por qué no hacíamos algo nuevo. Le pregunté “por respeto a vos, por tu trayectoria con el bandoneón y más tocando los temas que hiciste con Grela que es la guitarra mayor, ¿me dejás que cambie algunas cosas?” y me dijo “Hacé lo que quieras”. Imaginate que me puse a crear en la peluquería, todos los días. “Voy a tocar esta armonización, voy a tocar esta nota mientras él hace esto”. Cambié muchas cosas: las entradas, los finales y algunas cosas en el medio, algunas armonías. Pero lo quise respetar a Leopoldo también, no puedo cambiar todo, porque sería un maleducado. A él le encantó e hicimos una amistad.

Más allá de ese disco por el cual estuvimos postulados para el Grammy y ganamos un Premio Gardel como mejor disco de tango, también grabé uno donde hay artistas invitados: Luis Salinas, Raúl Garello, Pablo Agri, Leopoldo Federico, Baffa, Julio Pane. Hay tango, canciones, vals, milonga.

Grabamos un tema que tenemos juntos con Primo Antonio que se llama “Alegre digitación”, con percusión.

Tengo ganas de hacer algo solo con la guitarra, quiero hacer algo que creo que todavía no se hizo: grabar solo con la guitarra, pero con púa. ¿Cuál es la diferencia? La mayoría de los solistas de guitarra graban con los dedos. Entonces yo quiero grabar esa técnica que es difícil, porque hago la rítmica, la armonía y punteo a la vez. Ya tengo algunos temas como “Nostalgias” o como “Loca de amor”, que lo vengo arreglando. Vamos a hacer temas de nuestra autoría con Primo Antonio.

PA: A Hugo se le ocurrió también que hay una muy buena afinidad con un guitarrista, que está radicado en Francia, del dúo Rudi y Nini Flores. Tienen una afinidad espectacular y como Rudi tenía urgencia porque se iba hicieron nada más que diez obras para el disco. Se llama “A dos guitarras” porque ninguno de los dos agregó nada más que su guitarra.

HR: Y eso lo hicimos en muy poco tiempo porque Rudi estaba en Corrientes.

Con Primo Antonio vengo haciendo muchas cosas. Él tiene muchas obras con distintos músicos, por ejemplo, Sebastián Piana. Entonces él me trae un tema (tango, ranchera, vals, milonga, etc.) y me dice “Hacé lo que quieras”, dentro de eso. Lo trato de embellecer. Cuando lo llevo a la grabadora, ahí viene el disfrute.

PA: Yo nunca le escuché tocar “Nostalgias” de la misma manera, está permanentemente creando para el disfrute. No se queda quieto.

HR: Te cuento una linda anécdota. Hice una amistad con Luis Salinas, nos admiramos mutuamente, viene a casa y nos juntamos con Hugo Varela, Dino Saluzzi, con un montón de músicos y tocamos. Cuando llegó el momento de grabar con Luis Salinas, le digo “Mirá Luis a mí me encantaría invitarte, me gustaría que vengas” y me dice “Pero claro, ¿por qué no? Voy. ¿Qué querés grabar? Mejor lo miramos ahí” ¡en la grabadora! Entonces una hora antes de grabar, teníamos turno a las dos de la tarde, me llama y me dice: “Hugo, no ando bien de cuerdas” (o sea que estaban viejas) “¿Vos tenés alguna viola para llevarme?” Le dije que sí y le pregunté cuál quería. Me dijo que eligiera yo. Le llevé dos para que optara y le dije que probara las dos. “Esta me parece más dulce” me dijo. Ahí mismo decidimos lo que íbamos a grabar. Y cuando grabamos nos miramos, improvisamos, porque Luis es un guitarrista de improvisación ¡y parece como si hubiéramos estado horas ensayando! Se puede hacer eso cuando son grandes músicos como es Salinas y tienen el talento que tiene él. Además, yo creo que para tocar primero tiene que ser buena persona y después saber tocar. La humildad es algo que yo valoro mucho y los grandes músicos son así, no quieren competir. Yo estoy agradecido de por vida que pueda hacer música y que los demás lo puedan disfrutar.

 

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