Tango una pasión ilustrada no es más que otro hermoso libro del filósofo y ensayista argentino, Gustavo Varela. Para situar su obra es necesario decir que Varela es el director académico de un curso de posgrado sobre el tema en la FLACS (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), pero aún más importante que eso, son sus obras.

Su primer libro sobre tango es Mal de Tango: historia y genealogía moral de la música ciudadana (2005), donde ya es posible mirar la influencia de Michel Foucault y Friedrich Nietzsche en su pensamiento. La influencia del filósofo alemán fue tan intensa que Varela escribió dos libros más sobre ese autor. El primero es La filosofía y su doble: Nietzsche y la música (2008) y el segundo, Nietzsche: una introducción (2010). Su más reciente libro es La argentina estrábica (2013). Menciono estos libros, ya que su trabajo con relación a la política, a la historia y la filosofía gana cada vez más forma.

Es necesario decir también que a pesar de que Varela es un académico escribe un texto que seduce a la lectura. Su lenguaje no se pierde en el castillo barroco del academicismo, sino que es también un lenguaje poético, que contiene una belleza y un erotismo que son propios del tango. El lenguaje pasa del barroco académico hasta la sensualidad de la palabra dionisíaca, así que el libro no se pierde ni en el rigor ni en su belleza de adjetivar el tango de tantas formas, mirando sus cambios y convulsiones históricas. La lectura se hace filosófica cuando encuentra la influencia de Nietzsche y de Foucault (aunque no sólo de esos autores), cuando narra la historia del tango, con sus trastornos, sus discontinuidades y sus conjunciones.

Sin embargo, la obra no es sólo filosófica ya que desborda arte de sus ilustraciones.Y acá, tenemos la palabra ilustración en su duplo sentido, las ilustraciones de las páginas del libro y la ilustración del autor, como una lectura intelectual de la música.

El libro de Varela está constituido de un prólogo de Javier Barreiro, acerca del tango y sus partituras, y otros ocho capítulos que pueden ser leídos sin una secuencia, pero eso no mata la coherencia de la obra. En los dos primeros capítulos hay una idea clara con relación a historia del tango. Primero, Javier Barreiro en su prólogo el tango en sus partituras, pone el origen del tango en espacios prostibularios de Buenos Aires, un período que va hasta la muerte de Carlos Gardel. El texto de Barreiro es hecho mirando la historia y las partituras. Varela, sin embargo, en el segundo capítulo llamado el tango crea una clave filosófica para la lectura de su historia. La división del autor es concebida en tres partes: una erótica, una ética y una estética.

Una erótica. El tango en su primera fase o período es lo que Varela llama la erótica, y data de 1880 hasta el surgimiento del tango canción en 1916. Las características principales son su carácter sensual y su erótica. Este período guarda relación respecto a la situación social en Argentina con la prostitución. Es también un tiempo dionisíaco y los pasos del tango no están aún metrificados, no hay un total control del cuerpo, es posible mirarlo también como una fase primitiva y salvaje, en el mejor sentido de esas palabras.

Una ética. Con la moralización del tango tenemos el tango que es el más conocido, que es una melodía triste y una poética con un fuerte sentido moral. Debido a determinadas características de ese período podríamos comprenderlo también como una cartografía cristiana. El período histórico es consonante con la integración de los inmigrantes, la emancipación jurídica y social de la mujer, la formación de una forma bien específica de familia.

Una estética. El último punto que hace Varela es pensar en una estética, algunas personas llaman este período la muerte del tango o incluso un momento apolíneo. Y ambos puntos tienen sus motivos pues Astor Piazzolla cambia tanto el tango que existe una duda si aún es el mismo tango u otro tipo de canción. El tango deja de ser popular y se hace abstracto, complejo y ahora se percibe otra sensibilidad. El tango se mezcla con el jazz, el rock and roll, con Bela Bartok y con Vinícius de Moraes, lo que lo torna ininteligible para tantos es visto como muerte. Pero esa “muerte” es en efecto una resurrección y lo que estaba sucumbiendo era el período ético del tango. Para el autor de Una Pasión ilustrada es la historia que se hace presente en la figura de Piazzolla, como si él fuera toda una crisisy de él irrumpiese la vanguardia. Piazzolla se transforma en un destino en el sentido de Martin Heidegger. Sin embargo, ese mismo Piazzolla que es tan abstracto también ganará los aplausos del pueblo, principalmente con su balada para un loco, una balada para las multitudes.

Entonces aparece un tango sensual, una excusa para abrazar, un amor cortés y solar, el caminar juntos, una mano que asegura con fuerza y otra que deja con suavidad a su pareja. Hay también una época moral en el que los pasos se enseñan y todo parece transformarse en métrica. El baile gana su estilo y deja también su pasado solar, su pasado prostibulario. El arte que se hace abstracto, vanguardista ya no sólo se baila sino que es una música instrumental, se escucha en el silencio, en los devaneos solitarios. No obstante, es posible mirar más elementos en la historia ilustrada de Varela, ya que el tango retorna con sus samplers, con sus montajes y colajes. El tango también se transforma en tango queer o esquizotango, y es ahí donde él cuestiona el género, la política y la forma del baile. Quizás, sea un cuarto momento o un cuarto período: erótica, ética, estética y política o aún queer.

Pero, Varela no aborda ese tema a pesar que está presente en el tango de hoy, sino que crea la posibilidad de mirar otros elementos, ya que sus libros están llenos de los flujos de elementos sociales que hacen posible leer el tango de una forma político-filosófica.

En cada artículo del libro, Una pasión ilustrada, hay diversas ilustraciones, que son también una forma de interpretación del tango, una manera de hacer otras conexiones con él. Los textos tienen su propia cohesión en cada uno de ellos con lo que se obtiene una variación sobre un mismo tema. Algunas veces incluso se aborda desde una perspectiva distinta o sólo aparecen los temas más importantes, lo que torna a cada texto en algo singular pero con sus vínculos. Así también goza de un lenguaje lleno de música. El tango no es sólo una excusa para abrazar sino que es también un tema para pensar profundo. Y ese pensamiento profundo es el gran mérito de Varela.


Rafael Leopoldo es autor del libro Temporadas de Abandono (2012) y Veludo Íntimo (2013).
Es también traductor del libro Pelo Cu. Políticas Anais de Javier Sáes y Sejo Carrascosa.
Escribió además sobre el cinema brasileño en el libro Directory of World Cinema: Brazil
(2014). Actualmente está trabajando en dos ensayos sobre el tango argentino: Tango, el
baile de los cuerpos dóciles y Tango queer, el baile del cuerpo esquizo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí