Por Solange Bazely
Imágenes tomadas del film «Disitango»
En Disitango, un abrazo feminista, Valérie Loewensberg nos sumerge en el corazón de los movimientos feministas en el tango, la forma en que se redefine el abrazo y cómo les artistes rompen con los estereotipos machistas.
Tras descubrir el tango en Ginebra en 2009, la cineasta suiza Valérie Loewensberg se convirtió en directora de cine durante los 10 años que vivió en Argentina. Allí observó con agudeza e interés los movimientos feministas en el tango y dentro de la comunidad queer —surgida a principios de la década de 2000—, donde aprendió paulatinamente a guiar.
Este primer documental da cuenta de esta transformación cultural en curso, en la que el baile, la música y las letras se redefinen para crear espacios abiertos que permitan mayor libertad y una pluralidad inclusiva. Poco después del primer movimiento «Ni una menos», el movimiento feminista del tango incorporó a bailarinas, maestras, músicas y organizadoras de bailes en toda Argentina. Esto permitió, entre otras cosas, descalificar a un bailarín que había golpeado públicamente a su pareja.
Aquí, los roles tradicionales y estereotipados (el hombre guía, la mujer sigue) se rompen en mil pedazos porque están demasiado alejados de la realidad actual. Uno interpreta un papel, uno es uno mismo y viceversa, lejos de las intolerables discriminaciones que se cometen, se viven y se escuchan aquí y allá, del tipo: «El tango es machista», «las mujeres no pueden bailar tango» o el «¡bailas muy bien! Como un hombre» y el no menos prejuicioso «Si bailan juntas, seguramente son lesbianas».
Espacios sociales solidarios
Se da espacio a las diferentes razones de su existencia, disidencia y reivindicaciones al entrevistar a la mayoría de lxs integrantes del tango feminista, disidente y queer de Buenos Aires, entre 2019 y 2023. Es la oportunidad perfecta para sumergirse en el corazón de la sensibilidad de estxs protagonistas porteños en toda su gran diversidad. El documental explora esta necesidad de reivindicar necesidades específicas al reinventar el abrazo del tango a través del poder del feminismo y del movimiento LGBTQIA+, y al crear espacios sociales solidarios, seguros y más igualitarios para minorías que con demasiada frecuencia son estigmatizadas o marginadas, lo que desafía los códigos de género y sexistas del tango tradicional.
El punto de partida es sencillo: seamos libres de bailar tal como somos y con quien queramos. De esta manera, nos liberamos de muchos estereotipos (cabeceo, usar tacones, etc.), al margen de las convenciones de género impuestas, para experimentar las sensaciones que ambos roles pueden ofrecer; y sienta bien conservar únicamente la autenticidad de la conexión.
La directora pone así en primer plano a artistas mujeres y queer (DJ, bailarinas, compositoras, cantantes o músicas), en un intento por reequilibrar un entorno en general deteriorado por un machismo reinante, a veces cruel, a menudo fuera de lugar (por no decir de otra época). Los numerosos testimonios permiten darse cuenta y tomar mayor conciencia de que los viejos esquemas se están agotando y es necesario evolucionar hacia un tango más libre, sin jerarquías, de igual a igual.
Las palabras se liberan
Bailar más allá de los géneros, de la dominación masculina y de un abrazo coercitivo para crear uno más libre de complejos, creativo y lúdico, a menudo alegre, en pareja, donde las fronteras entre seguir, guiar, el intercambio de roles y la creación colectiva se desdibujan, dejando atrás las etiquetas y los límites impuestos por códigos obsoletos.
El abrazo ya no es jerarquía, sino un diálogo alegre, un espacio de sororidad tan necesario en esta sociedad. Las nuevas letras del tango se liberan por completo de las antiguas, marcadas por la dominación masculina (machismo, misoginia e incluso feminicidio), para dar voz a las realidades plurales de hoy. El tango vuelve a ser un espacio de creatividad para las identidades y reivindicaciones actuales. Los títulos y temas abordados abren nuevas perspectivas: la mujer que no se deja encasillar en un rol pasivo, la violación («Pendeja/Gamine»), el aborto, la violencia de pareja («Ni una menos»), la marginación («Milonga del Borde»), la depresión, el feminicidio, la transición de género («El espejo y yo»)… Al fin y al cabo, no es tan sorprendente en este segundo país de las Américas que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en 2010, después de Canadá. En 2012, Argentina también aprobó una ley de identidad de género para permitir que las personas trans cambien su género y su nombre en sus documentos de identidad. En cambio, la lucha por la legalización del aborto fue mucho más dura.


En este documental aparecen, entre otres, les siguientes testigos: Anahí Carballo, Cintia Trigo, Claudia Levy, Inés Muzzopappa, Ivo Colonna, Juampy Ramírez, Julieta Laso, Liliana Furió, Majo Marini, Mariana Docampo, Marisa Vázquez, Maximiliano Ávila, Noelia Sinkunas, Romina Pernigotte, Soledad Nani, Suyai Serpa, Valeria Vilaseca y Vanina Steiner.
Música: Alto Bondi, Marisa Vázquez, La Vagabunda, La Rantifusa, Tanghetto, Claudia Levy, Noelia Sinkunas, China Cruel, Vero Bellini y Cecilia Todd, Susy Shock y La Bandada de Colibríes.
Ver trailer:
https://www.youtube.com/watch?v=6DVsJNgCsVg













