Los Auténticos Decadentes presentaron en el Luna Park “Y la Banda Sigue” su décimo disco, con un show demoledor que, además haber contado con su ya interminable lista de clásicos populares, incluyó como novedad un emotivo segmento tanguero dirigido por Fernando Bitter.

Por Sebastián Linardi
Fotos: Juan Soria

 

Se supone que al ser esta una revista que aborda al tango y sus adyacencias, habría que justificarle al lector la razón de incluir una nota sobre Los Auténticos Decadentes, un grupo que para el oyente desprevenido parecería estar completamente alejado del género. Pero si pensamos que el tango, en tanto expresión popular no es solo música sino también una circunstancia, la cosa cambia.

Habría que recordar entonces que este grupo, que comienza como un grupo de amigos que luego deriva en un grupo musical (y no al revés) ya en sus inicios, tocando en los Festipunks de los 80s, además del Ska, reggae y algún punk rock también tocaban candombe. O que es sino “Vení Raquel”, el primer hit del grupo. Y son varios los candombes que fueron integrando su repertorio año tras año, algo de por sí raro en un rock nacional más acostumbrado a tomar ritmos de reminiscencias afro de cualquier lugar del mundo, menos de Argentina. Fue en esa línea casi un encuentro obligado la grabación con Alberto Castillo de “Siga el baile”, tema que el grupo ya venía tocando en vivo desde antes (junto con el carnavalero “Por cuatro días locos” que también formaba parte del repertorio del viejo cantor de tangos). Después siguió “El murguero”, un verdadero homenaje al género porteño del carnaval y los corsos donde habita. Pero todo esto sería anecdótico, si no se mencionara la enorme cantidad de canciones con verdaderos guiños a la cultura popular porteña, planteada siempre desde las historias de diversos personajes de los barrios, enmarcadas entre “encares en barra” a la piba deseada, veredas del barrio, citas entre pizzas, fainás, vinos y cafés… cuando no historias de juerga en discotecas o cabarets.

Claro que esa es una de las facetas del grupo. También están las canciones de amor, en su mayoría escritas por el increíble Jorge Serrano, que no teme en cantarle al amor en su forma más pura, sin re-vueltas ni enrosques neuróticos que lo trastocan en algo tortuoso, en pos de mantener al amor en su dimensión más simple y celebratoria (las canciones del guitarrista Diego Demarco también comparten una frecuencia similar).

Por algo de lo más arriba enumerado, sumado a otros condimentos omitidos, desde el comienzo del universo Decadente habitaban guiños a la dimensión bohemia de la existencia, tan cercana al mundo de la épica tanguera; cual código de presencia-ausente, verdadero telón de fondo que enmarca tarantelas, cuartetos, boleros, rocks y tantísimos ritmos visitados (y reinventados) a través de su larga discografía. Como si esa extensa producción fuera un largo centro que siempre pasaba frente del arco tanguero, rozándolo pero sin terminar de clavarse en la red.

Quizás por eso de que los números redondos esconden algún tipo de significado extra, fue en su último y décimo disco “Y la Banda Sigue” (2014) donde finalmente el cabezazo se convirtió en gol, con el tanguito “La noche es bella”, una suerte de proclama calavera escrita y cantada por “la Moska” Lorenzo y Eduardo “El Animal” Trípodi, con música de Fernando Bitter en calidad de invitado del grupo.
Y fue el pasado 27 de junio en el Luna Park donde se hizo la presentación del disco para la Argentina (venían presentándolo desde México y bajando) ante más de 8.000 personas deseosas de reencontrarse con la banda.

La Noche es Bella
(«…Que sale el sol, que se viene la mañana, calavera, poné tu mejor cara. Qué macana, qué macana, qué macana, las pilas que te quedan están muy sulfatadas. Qué macana, qué macana, qué macana, la noche es bella y a veces no dura nada..». )

Luego de la presentación de los venezolanos “La Vida Boheme” en calidad de banda soporte (con su notable fusión de electrónica, rock y ritmos de su tierra), Los Auténticos Decadentes brindaron un show demoledor donde recorrieron buena parte de las canciones más conocidas (a esta altura son tantas, que muchas quedaron afuera) alternándolas con algunas del nuevo disco.

El segmento inicial, de la mano del carismático Gustavo “Cucho” Parisi, que le da voz y presencia a muchas de las más efervescentes como “Vení Raquel”, “El murguero”, “Somos los piratas”, “La guitarra” o “Como me voy a olvidar” dejando bien claro que el reencuentro con el público argentino (la Hinchada Decadente, como la llaman ellos) iba a ser como el abrazo del amigo de la barra más bruto y bonachón, que te levanta en el aire desde la primer palmada. Y en esa sintonía respondió el público.

Luego del primer vendaval musical, como para equilibrar las energías, comenzó el segmento tanguero. Con un cuarteto de guitarras criollas integrado por los Decadentes Gustavo “Nito” Montecchia, Diego “Cebolla” Demarco, Daniel “La Tierna” Zimbello y, como invitado, Fernando Bitter, músico de la movida tanguera actual que viene flirteando al tango con el rock (y que estuvo a cargo de la dirección del segmento) se sucedieron el ya mencionado “La noche es bella” cantado por Lorenzo y Tripodi. El segundo tango fue una increíble versión del clásico del grupo “El Vino triste”, en la voz de Jorge Serrano (canción cuya versión original es un candombe). El ambiente entró inmediatamente en esa complicidad intimista que se suele dar en los bodegones, con un público que escuchaba detenidamente las letras y que aplaudió agradecido.

También fue “emocional” el clima alcanzado por las canciones de Jorge “Perro viejo” Serrano, con “Loco (tu forma de ser)”, “Viviré por siempre en tu corazón” o la hermosa “Osito de peluche de Taiwan”, coreadas por todo el estadio.

En cuanto a los temas del último disco (que luego de una escucha completa, resulta ser uno de los más sólidos de su discografía), imposible no mencionar las críticas generacionales de un grupo que ya se ríe de estar entrando en la temida categoría de “viejos chotos”, como la tecnofóbica “Libro de papel” o la graciosa “Vayan a estudiar” (“…Los jóvenes de hoy en día quieren todo regalado… ahora todos quieren ser artistas… vayan a estudiar…vayan a estudiar, que en el escenario ya no hay más lugar… vayan a estudiar, que si yo me enfermo quien me va a curar…”), logrando una rápida sinergia con un público que, en buena parte, todavía está conociendo al nuevo repertorio. Y también las hay no tan graciosas, como la terrible “Ese día”, una implacable conclusión de quien zafó la vida en lugar de vivirla o la triste y hermosa “Tanta soledad”, que juega con el animismo que invade a los objetos cotidianos cargados de recuerdos en el hogar abandonado por el ser amado, utilizando acertadamente un recurso similar al de Pascual Contursi en “Mi noche triste”.

Los guiños al barrio de los nuevos temas aparecieron en “El corso de Ayacucho” o la emotiva “Los pibes se portan bien” que contó con la presencia en el escenario de la murga uruguaya “Agarrate Catalina” que, con sus coros, le sumó emotividad a una canción que le hará piantar un lagrimón a más de uno.

El cierre, sin bises, cual máxima obligada para un grupo que tiene como consigna no cortar el clima de la fiesta, fue con el tema de difusión del disco “Y la banda sigue” (cuya versión de estudio cuenta con la voz invitada de Cacho Castaña), un cuarteto que funciona como proclama existencial de la banda, dando fin a un show que dejó al público saltando y con la sonrisa dibujada, cumpliéndose una vez más el pacto tácito entre el grupo y su gente.

Como sabor final, dejaron algo más que alegría. Es que, luego de semejante catarata de canciones, fue imposible no pensar que esta banda fue, sin proponérselo, una parte importante de la música de fondo que acompañó las dos últimas décadas (en realidad, ya casi tres) de quienes habitamos estos pagos. Cantándole al amor o a la joda, los Decadentes siempre le dedicaron sus rimas a la parte linda de la vida (esa que se elige mirar aunque llueva o truene). Desde sus inicios, irreverentes. Políticamente incorrectísimos. Inclasificables siempre, sus canciones desde los escenarios se metieron en las radios, salieron por los parlantes de las fiestas y terminaron en las gargantas de los estadios de futbol, de todos los equipos.

Para quien escribe le resulta imposible no remitirse a cuando los vio en algún sótano de los 80s y ser testigo de cómo el grupo, en una época agreta y sectaria si las hubo, lograba unir en su fiesta, candombes incluidos, a heavies, punks y roqueros varios, todos contentos… sonriendo y hasta bailando (algo casi imposible para los códigos de entonces). Y ver ahora como en este show, en el brillante Luna Park, con la banda tocando bien (sí, porque al comienzo los Decadentes eran más una actitud rotunda que una banda de música), el efecto efervescente sigue igual que entonces: roqueros varios (de los duros y de los blandos), cumbiancheros, jóvenes y viejos, de todos los barrios, de muy distintas clases sociales, todos riendo en la comunión de la fiesta. Nada de eso cambió. Divina decadencia, la banda popular.

Los Auténticos Decadentes presentando “Y la Banda Sigue”
Los Auténticos Decadentes son: Gustavo “Cucho” Parisi: voz, coros y teclados. Jorge Serrano: voz, guitarra y violin. Diego Demarco: voz, coros y guitarra. Eduardo Tripodi: voz, coros, y percusiones. Martín “Moska” Lorenzo: voz, coros, percusiones y guitarra. Gustavo “Nito” Montecchia: guitarra, coros. Gaston “Frances” Bernardou: percusiones y fantasias. Pablo Armesto: bajo y coros. Mariano Franceschelli: bateria, percusion, coros, teclado. Guillermo “Capanga” Eijo: trompeta y coros. Daniel Zimbello: trombon. Pablo Rodriguez: saxos altos, tenor, baritono, clarinete y coros. Participación especial de Claudio Gracian Carrozza en teclados y tics.
Invitados para el show: Fernando Bitter (Bitter y sus Artesanos), Los Heladeros del Tiempo, Daniel Melero, “El Mono” y “Maikel” de Luna (Kapanga), Fernando Ruiz Diaz (Catupecu Machu), Jorge “Topo” Kazmer (Los Sultanes), Gustavo de Mendonca (Los Tulipanes), Murga Agarrate Catalina y “Relámpago” como presentador y monologuista.
27 de Junio 2015, Estadio Luna Park de Bs As.

 

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