Sin avisos, ni preludios
Letra y música: Juan Martín Scalerandi
El sol castiga en las mesas
Colándose en la ventana
mientras las moscas esquivan
una rejilla que pasa.
Una escena cotidiana
en un boliche de barrio
mientras la sombra dolida
de aquel racimo colgado
se clava inerte en el piso
como un facón desbocado
Y en esa tarde soleada
se desató un vendaval
con la crudeza clavada
de aquel tremendo final.
Sin aviso ni preludio
que lo pudiera evitar.
Recitado:
Y el sol quedó de testigo /una baldosa, un malvón
un perro echado en el piso / y el más profundo dolor.
El desenlace más triste / para un amor que se hundió,
el sol castiga las mesas / y el eterno mostrador.
Se oye un sifón tartamudo
escupiéndo una giniebra
una bisagra alcahueta
corta un silencio en’de veraz
Una noticia que dentra
en boca de un parroquiano
mietras que aprieta en la mano
algún papel de quiniela.
mientras la sombra dolida
de aquel racimo colgado.

 

Partitura (click para ampliar e imprimir)

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