Con más de 20 años marcando tendencia en la escena del Nuevo Tango Criollo, Pablo Sensottera y Cristian Huillier repasan sus orígenes y la evolución de su búsqueda sonora.
Por María Fernanda Escobar Martins
Foto destacada: Chilli PH
¿Cómo se formó el Cuarteto La Púa?
Cristian Huillier: Con Lele (Leandro Angeli) teníamos un dúo de guitarras. Con Pablo, Cristian Basto y el Tripa (Patricio Bonfiglio) teníamos un cuarteto. Un día tocamos juntos el dúo y el cuarteto en Milonga en Orsai.
Pablo Sensottera: “El quinteto de la muerte” le habíamos puesto solo por esa noche (risas)
Solo por una noche
C.H.: Sí, fue medio improvisado, para compartir. Justo ese día nos vino a ver Juan (Otero), que estaba viviendo en Holanda en ese momento. Cuando se fue, lo llamó a Lele y le dijo que tenía ganas de volver y armar algo. Ahí empezamos con La púa: al dúo que teníamos con Lele, se sumó Pablito (que quería tocar el guitarrón) y Juan que volvía para establecerse acá.
P.S.: Juan Otero ya tenía un poco más en la cabeza la idea del cuarteto con sonoridad rioplatense, ya había escrito algunas cosas para esa formación.
O sea que siempre fueron los mismos, nunca hubo un recambio de integrantes.
C.H.: Siempre los mismos. Solo una vez, en una fecha hicimos un cambio, Dipi (Diego Kvitko) y Germán Montaldo porque no podían dos integrantes, pero después siempre nosotros.
Cuando empezaron, ¿qué búsqueda tenían con la guitarra y el tango y quién o quiénes fueron sus referentes?
C.H.: Lo primero que queríamos era tocar tango con arreglos nuestros, que tuvieran nuestra impronta. Los referentes de guitarra –cada quien tendrá los suyos– fueron Roberto Grela, Palermo Trío.
P.S.: Y lo que pensamos también era hacer un repertorio no tan guitarrero, sino el que hacían las orquestas típicas. Escuchábamos mucho a Alfredo Gobbi, Osvaldo Pugliese. Nos interesó trasladar algo del lenguaje de las orquestas grandes que nos deslumbraban al lenguaje de la guitarra, como recursos armónicos y articulaciones. Enseguida esquivamos el repertorio clásico guitarrero.
¿Hay repertorios guitarreros y otros más de orquesta típica?
P.S.: Sí, a grandes rasgos sí. En lugar de hacer los repertorios que ya se habían grabado con guitarra hicimos arreglos de temas de orquesta, por ejemplo: “A los amigos”, “Si sos brujo”, “La Cachila”.
¿En qué se basan esas tendencias de repertorio para una u otra formación con la que ustedes rompen?
P.S.: Son cosas que se dan en el camino. Quizá las melodías de los tangos más guitarreros son menos largas y ligadas. Las guitarras no tienen el sustain que tiene una cuerda frotada. Para hacer un tutti (todos los instrumentos tocan al mismo tiempo). Las guitarras tienen otro tipo de características, pero tratamos de meterle garra y darle un poco de esa impronta.
¿Con qué discografía cuentan hoy?
C.H.: El primero fue El Puazo, que lanzamos en 2007, después En alguna parte, luego hicimos el disco en vivo con Black, La Púa & Black. Los últimos fueron Mariposa Muerta y Canciones con Niebla.
¿En qué discos empiezan a aparecer temas de ustedes y cuál fue el primero enteramente de autoría?
C.H.: Desde el primer disco hay algunos instrumentales nuestros. En La Púa y Black hay algunos más, Tendal es nuestro primer tango canción, porque las primeras composiciones que hicimos fueron instrumentales.
P.S.: En el primer disco había alguna que otra composición (el tema de Juan Otero, Sin flores). En el segundo había un poco más, un tema mío, otro de Lele, de Juan. En Mariposa Muerta casi todos eran nuestros, pero también había de Limón García (Héctor García), otro de Yuri (Venturini) y Roberto “Palo” Pandolfo, de Cristian con Cintia Trigo. Y fue progresivo, uno o dos temas en el primer disco y ya hace mucho que no tocamos en vivo o en estudio temas que no sean nuestros o de algún contemporáneo.
¿Todos arreglan o hay quien tiene más tendencia a componer y otros a arreglar?
C.H.: Todos hacemos las dos cosas. En tema letras, yo no tengo. Siempre trabajo con las letras de alguno de mis compañeros. Tengo temas con Vicky (Victoria Di Raimondo), con Lele o con otro poeta.
P.S.: Lele escribe mucho, tiene muchas canciones. Yo también siempre escribí, para otros grupos también. Uno que no escribía tanto era Juan Otero y de pronto hizo “El aparecido”.
C.H.: Tenemos una estética charlada. Sabemos qué nos gusta y por dónde queremos que vaya la sonoridad del grupo. Después de tanto tiempo sabemos qué nos rinde y qué no, y todos arreglamos desde ese lugar.
¿Un ejemplo de esos acuerdos estéticos?
P.S.: Si uno escribe un trémolo te cortan los dedos (risas), o una sonoridad mayor demasiado suave tampoco. No es que estemos todos de acuerdo siempre, pero se consensúa. De hecho, en los proyectos paralelos de cada uno experimentamos otro tipo de sonoridades. Pero La púa logró tener un tipo de lenguaje y sonido propio y tratamos de respetarlo, porque es la personalidad del grupo.
Si bien la cantante estable ahora es Victoria, ¿Cómo seleccionaron a los cantantes que han participado?
C.H.: En principio, teníamos la fantasía de ser un grupo instrumental.
P.S.: Pero nos gustan mucho los cantados.
C.H.: Siempre convocamos a los cantantes que nos gustaban, después sacamos un disco con Black (David Rodríguez), y cuando sacamos Mariposa Muerta, que eran temas mayormente propios, la persona que más nos gustaba para laburar eso era Vicky.
P.S.: En el primer disco cantó Lidia Borda, El Chino (Walter) Laborde, y Black. Con Victoria, ella ya estaba en plan de venirse a vivir a Buenos Aires. Nosotros ya la veníamos escuchando con “Altertango”
C.H.: La habíamos escuchado algunas veces en algún show y la flasheamos, fue una bomba escucharla en vivo. Pensamos que tenía que ser ella. Justo la llamamos y se dio que pudimos laburar los dos discos y seguimos. En Mariposa muerta está “Mañanita” y en Canciones con Niebla hay uno de ella, que es “Errantes”, hay otro que es letra de ella y música mía, “Descampado”.
Por momentos escucho que, a diferencia del tango tradicional, se considera al repertorio nuevo del género como representativo del presente en términos compositivos y autorales. Después de todos estos años, ustedes, ¿qué puntos ven en el tango nuevo en común con nuestra cotidianeidad y otras épocas? ¿En qué ha cambiado en lo musical y lo poético?, ¿Qué hace que el tango sea tango sin importar la época?
C.H.: Desde lo musical, hay ciertos elementos que siguen estando, como la rítmica, las articulaciones, el tipo de fraseos que se usan, los modelos de acompañamiento… por más que vayan evolucionando, hay cosas troncales que siguen sucediendo.
Los modelos de acompañamiento cambiaron un poco, ¿no?
C.H.: Sí, puede ser que hayan evolucionado, pero los marcatos, síncopas, bordoneos están. Quizá están sobre armonías distintas a las tradicionales, o tocadas con una intención distinta. Si uno escucha algunas orquestas de ahora algunos marcatos están más violentos.
P.S.: Yo creo que hay una continuidad, incluso esos cambios de lenguaje fueron más pronunciados desde el comienzo del tango. En los primeros cien años cambió un montón el lenguaje y creo que sigue esa línea de evolución: aparecen otros modelos, se cruzan con otras músicas, otros géneros. Entró el rock como influencia por una cuestión generacional.
¿Qué elementos del género ya no nos representan como sociedad?
C.H.: Y… hay ciertas letras con las que no estamos de acuerdo ya, “Amablemente”, por ejemplo.
Y en cuanto a esos tangos que se dice que parecen escritos hoy por su vigencia poética, por citar algunos: “Uno” o “Cambalache” de Discépolo, por ejemplo. ¿Hay cambios en el mensaje profundo de las letras?
P.S.: Hay dos cosas que creo que cambiaron: una de ellas es las formas de decir, los ritmos de las palabras y frases. Cambió el lenguaje del porteño, la gente habla distinto y eso se tiene que reflejar para no quedarnos en un idioma arcaico. Se habla como habla la gente hoy.
Una evolución discursiva.
P.S.: Sí, de los componentes que van cambiando con el lenguaje. Pero las temáticas también, yo siento que los tangos escritos los últimos años tienen un contenido social y político. Siempre dicen que había, como “Pan”, “Acquaforte”, pero es un porcentaje menor que ahora. En los tangos nuevos hay mucha más cantidad de ese componente, hay mucha presencia femenina que relata las luchas sociales de las mujeres. Escuchando lo que hacen los compañeros y las compañeras, la producción tiene mucho de eso: política, compromiso social y la lucha feminista. También aparece la descripción de la ciudad actual y sus situaciones, con un lenguaje de la noche pero más contemporáneo.
Nosotros por un momento estuvimos muy metidos en la producción de tango nuevo, pero siempre escuchamos lo tradicional, lo guitarreamos todo el tiempo. Nos parece increíble la época de oro, lo que pasó después y en el medio: el tango es maravilloso en todas sus épocas. En un momento notamos que había que hacer lo que siempre hizo el tango, renovarse. Tuvimos un compromiso que era importante para que siga vivo, presente, que tenga lazos con la juventud, por eso militamos eso y empujamos a otros grupos nuevos a animarse a componer. A veces con esos referentes tan grandes que ha tenido históricamente el tango, uno puede quedarse paralizado: “¿cómo voy a escribir un tango yo después de lo que escribió Cadícamo?” Pero hay que mandarse, representar estas épocas. Por eso hemos sido muy kamikazes un tiempo, pero amamos el tango de toda la vida.
C.H.: Es una cuestión estética y política, el querer pintar con los tangos la época que nos toca vivir, desde lo musical y lo poético.
P.S.: Lo que yo siempre recalco es que el hacer temas nuevos es seguir la tradición del tango, es ser tradicionalistas y vanguardistas al mismo tiempo. El tango fue tradicional mirando hacia el pasado y haciendo cosas relacionadas, pero recreando cosas nuevas, de lo contrario estaríamos en la guardia vieja todavía. El hacer tango mirando hacia atrás o laburando únicamente para turistas es lo que nunca nos ha enganchado. Tratamos de evitar el repertorio cómodo, que le va a sentar bien al público. Nosotros hemos ido a tocar al interior o al exterior alguna vez, con un público que quizá no sabía mucho qué repertorio iba a escuchar, o creyendo que iba a escuchar los clásicos de siempre, pero no tranzamos nunca el ir a tocar los tangos tradicionales para satisfacer al público. Y nos fue bastante bien, nuestras canciones fueron bien recibidas.
¿En qué tipo de espacios tocaron en estos años?
C.H.: Tocamos en lugares más raros… (risas), desde un casamiento en una casa hasta un festival de guitarras, y todo lo que hay en el medio: el CAFF, una sala de teatro, una sala chica, un centro cultural, un bar, una pizzería…
¿Y en milongas?
P.S.: Tocamos en un montón de milongas, pero no hacemos música pensada para bailar y tenemos la complejidad del sonido: tocamos acústico, nunca tocamos microfoneados o enchufados y en las milongas el tipo de sonido es otro. Hemos tenido nuestras experiencias en milongas, nos fue bastante bien, aunque no somos el mejor grupo bailable.
En la época que teníamos repertorio mixto, que tocábamos repertorio tradicional y nuevo, a la salida nos preguntaban de quién era el tango (pensando que eran clásicos y no los conocían), se camuflaba bien lo nuestro. Pero hemos tocado mucho en salas de conciertos, el Tasso, el CAFF, el Centro Cultural de la Cooperación, bibliotecas.
C.H.: Los últimos años decidimos que al tocar queríamos tener un buen sonido. Entonces terminamos buscando un escenario con buen sonido y buenas luces, y en una milonga, por nuestras características, no vamos a sonar tan bien.
P.S. Yo que toco el guitarrón, en una milonga o en cualquier otro lugar donde se pone la gente a bailar, yo siento que tengo que tirar y empujar distinto, ralentar un poco menos, hacer los finales un poco más previsibles… a mí me divierte, pero a mis compañeros creo que los hago correr un poco (risas).
Hablamos de la sonoridad y poesía del tango y cómo evoluciona de manera general. ¿Qué búsquedas sonoras han evolucionado en ustedes como grupo a lo largo de estos años y qué conservan?
P.S.: Hemos incorporado cosas. Por un lado, nos sentimos un poco más libres después de grabar con Leopoldo Federico, en el disco En alguna parte en 2009. Grabamos un tema de él, estaba muy enganchado con lo que hacíamos. Nos dijo que el camino era por donde íbamos nosotros, nos dio mucha seguridad. Leopoldo estaba muy atento a la gente joven de esa época. Lo que hicimos fue incorporar elementos que no estaban dentro del tango tradicional, como elementos más rockeros, más contemporáneos y experimentales, algunos riffs, rearmonizaciones distintas, intenciones y formas nuevas de los temas… más libertad. Después hubo algunas experiencias armónicas como lo que buscó Juan Otero.
C.H.: Juan estuvo estudiando a Rimsky Korsakov. Es ir probando qué cosas te pueden sonar estéticamente a lo que querés hacer, probar elementos de otras músicas.
Volviendo a lo general, ¿cómo perciben las nuevas generaciones del tango hoy y cómo lo visualizan a futuro?
C.H.: Yo creo que en los últimos tiempos han salido muchísimos músicos, músicas, cantantes, compositores, compositoras, letristas, grupos y producciones, y siempre nos falta lo mismo… público proporcional a la cantidad de cosas buenas que están sucediendo. Nosotros hace 20 años que estamos y hay gente que consume tango y no sabe que existimos.
¿Por qué pasa? ¿Qué sigue faltando?
C.H.: No hay difusión masiva.
P.S.: El tango nuevo y el de siempre está en las antípodas de los formatos de los productos musicales de ahora en los que no hay introducciones, parece que tiene que aparecer el estribillo enseguida, no existe la parte instrumental, existe muy poca metáfora, figuras poéticas. Los consumos masivos que llegan a mucha gente tienen otras características estéticas también, desde lo visual. Entonces, el tango al ser tan rico, poderoso, importante, va a sobrevivir y va a haber gente joven que se siga acercando. Mientras la sociedad esté como ahora, el tango va a seguir siendo un nicho, grupos pequeños resistiendo y compartiendo.
En este momento, creo que es imposible que entre masivamente a grandes consumos, que llegue a la gente y lo disfrute, porque está muy lejos de cómo se escucha la música hoy. En el tango se ve y se profundiza desde otro lado, se interpreta a la ciudad con una mirada distinta, observando otras cosas en las relaciones entre las personas y el paisaje, y dista de cómo vive la gente con el apuro de la ciudad y el consumo.
¿Cómo se sostiene un proyecto como este con las mismas personas evolucionando juntos musicalmente durante 20 años?
C.H.: Nosotros sabemos que económicamente no va a ser la salvación (risas), entonces se sostiene desde otro lado: la amistad, el amor, el cariño mutuo y el amor al tango, en cómo queremos que sea. Que siga existiendo este tipo de nicho que a nosotros nos representa y de la forma en que nos representa.
P.S.: Mucha amistad y contemplación del otro, entender y escuchar lo que le pasa al otro. En tanto tiempo hemos tenido diferentes realidades de cada uno, familias, separaciones, desgracias, laburos, compromisos. Hubo épocas en que pudimos pisar juntos el acelerador y otros momentos en que tuvimos la paciencia de esperar las situaciones de los compañeros y sabiendo que la pasamos bien tocando juntos. A veces, cuando pasa un tiempo largo en que no tocamos y retomamos pensamos: ¡qué bueno que está esto de compartir este proyecto! Entonces, como decía Cristian, amistad y no esperar el éxito, nuestro éxito es seguir juntos y haber aportado un granito de arena en este movimiento cultural tan lindo.
C.H.: Termina sosteniéndose por la pasión que uno tiene por las cosas que hace, que es una manera de vivir que tenemos, si uno piensa esto como un negocio no lo sostiene 20 años.
P.S.: O como un proyecto para sobresalir individualmente, solo para mostrarse. Hay grupos instrumentales que les interesa mostrar su capacidad técnica, nosotros nos abocamos a la canción y a la sonoridad grupal, no que algunos se destaquen sobre el resto. Eso hizo que fluyan orgánicamente las propuestas y el trabajo.
C.H.: Siempre nos reinventamos en los tiempos que tenían que ser, esto que decía Pablo de esperarnos, bancar al otro, hasta las cosas que fuimos aprendiendo en el camino. En un momento, aprendimos a hacer páginas web, flyers, a sacar fotos, a grabar y todo eso en 20 años cambió un montón de veces. Cuando empezamos hacíamos fotocopias de flyers, imagínate.
Entiendo que ahora están un poco en pausa, pero ¿hay asignaturas pendientes o planes próximos?
C.H.: Estamos grabando algunos temas que ya teníamos hechos, veremos después cuándo y en qué formato salen. La verdad que este año para tocar no lo sentimos ideal, es difícil en este contexto llevar 100 personas. Hubo momentos en que rondábamos ese número, ahora no se cuántos tickets cortamos haciendo una fecha hoy, en medio de esta coyuntura.
P.S.: Para hacer una fecha grande hay que militarla y dedicarle tiempo, y también hoy estamos haciendo otras cosas. Ahora, con el nuevo material, nos va a picar el bicho de compartirlas.
¿Qué consejos les podrían dar a los músicos y músicas que se acercan al tango, que quieren escribir su obras e interpretar dentro del género?
C.H.: Que hay que insistir y confiar en lo que uno hace y siente. Es laburo, hay que dedicarle el tiempo que se merece para que las cosas sucedan. Tener el foco puesto en la producción artística y no en otras nimiedades. Hay que enfocarse en lo importante.
¿Cuáles serían las nimiedades?
P.S.: Y… no colgarse a ver cuántas vistas se tiene en Instagram y meterse a laburar el producto artístico, la música y buscar una propuesta con la que se sientan representados. Ante todo, es sentirse bien con lo que uno está haciendo, si te gusta el tango y te sentís bien con la gente con la que tocas hay que darle para adelante y pelearla porque eso es ya una gloria. Hacer la música que te gusta con la gente que te gusta. Quizá hay que resignar el beneficio económico que te puede dar, pero tomar otras cosas que satisfagan: un camino, un lenguaje y una estética que los representen. Como decía Cristian, no tener miedo y no vaguearla, escuchar a los compañeros, tener un ida y vuelta con todos, con los que estuvieron antes, con los que comparten el camino y con los que van acercándose también.
Hay que buscar apoyos, alianzas, entretejer vínculos, eso hace bien a cualquier hecho artístico, creo.
C.H.: Ser sinceros con lo que uno hace. No hacer lo que hacen otros sólo porque les va bien, sino ser consecuentes con la visión del proyecto.
P.S.: También algo que veo más en la gente de mi generación, no sé en los jóvenes, pero no ver tanto en qué año y fecha exacta grabó un autor tal o cual tema, sino mirar los movimientos, cómo hicieron los músicos para llevar sus proyectos adelante, cómo trataron de innovar y compartir, de tocar lo que hacía el otro. Esas son las cosas que hay que buscar en el pasado, ver la parte cualitativa de lo que se dejó. Algunos espacios de difusión se ocupan de las fechas exactas y no es lo importante, sino que estaban haciendo cosas y entender por qué las hacían, el contexto y lo que querían comunicar.
Poner la atención en los hechos y motivaciones y no tanto en lo certero de la información precisa que no siempre es tan precisa.
P.S.: Claro, poner el foco en lo musical y lo artístico, porque lo artístico es entender cómo se relacionan las músicas con sus entornos: por qué los cambios que se animaron a hacer, hacia dónde han ido evolucionando, qué cosas miraban y que no. El tango siempre se ha nutrido de otras músicas, hay una parte conservadora que se asusta de los cambios, pero hay que animarse. Algunos cambios serán un desastre, otros van a estar buenos. Algunas canciones nuevas resultarán; otras, no. Pero tienen que hacerse para que el movimiento siga vivo.
Discografía
Links para escuchar:
-
2007 – El puázo
-
2009 – En alguna parte
-
2012 – La púa & Black – en vivo
-
2017 – Mariposa Muerta
-
2021 – Canciones con niebla








