Por María Susana Azzi
Con respecto a las bandas de música, Vicente Gesualdo nos informa lo siguiente: ‘Casi todos los pueblos de la provincia de Buenos Aires, contaron con bandas de música que se fueron formando a partir de la segunda mitad del siglo pasado, en gran parte debido al estímulo de la gran corriente inmigratoria italiana que llegó al país en esos años. En estos pueblos los italianos fueron los fundadores de sociedades de fomento, mutua protección, teatros y bandas musicales’.

 
Los primeros grandes músicos de tango fueron los directores de banda italianos y españoles que, a principios de siglo, dieron el puntapié inicial. Las bandas municipales, las bandas militares, las bandas de los teatros y las bandas de las sociedades italianas incluyeron tangos en su repertorio, si bien con bastante resistencia inicial de parte de la audiencia y de las autoridades, quienes se defendían de esa música lasciva y libertina, a la que consideraban ‘música de clase baja’ como si pobreza e indecencia fueran dos caras de la misma moneda. Fueron dichos directores de banda quienes enseñaron música a tantos jóvenes músicos argentinos. El tamaño de estas bandas locales variaba entre treinta músicos y muchos más. Por ejemplo, la banda del Regimiento 5º de Infantería tenía treinta músicos en 1912 y la Banda Municipal de la ciudad de Córdoba tenía ochenta músicos. Estas bandas fueron las primeras en grabar tangos tanto en cilindros como en discos. Las Bandas estaban integradas por instrumentos de viento, nunca bandoneón, piano o violín. Razón por la cual ninguna grabación en cilindro fue hecha con bandoneón. Las primeras grabaciones de tangos con bandoneón fueron hechas por la ‘Orquesta Típica Criolla’ de Vicente Greco en discos de 78 r.p.m. (1910-11).

Nos cuenta Dante Rossi (74 años), violinista clásico y de tango:
Mi padre, José Rossi, era italiano. Nació en Sale, provincia de Alessandria. Su familia trabajaba la tierra. Eran campesinos. Vino de Italia en 1904, le gustaba la música, quería dedicarse. Tenía veinte años. ¿Qué era Olavarría hace cien años? Allá era patrón, acá trabajó como peón en la cosecha de trigo. Siguió con el violín, a veces solo, otras con un maestro […]. Trabajó de mozo en el Hotel Colón. Se independizó y empezó como músico de Banda tocando el trombón. Decían que estaba loco: se encerraba y estudiaba. Se casó en 1912. A mi hermano mayor le enseñó el piano, a mí el violín. Ya tenía alumnos. Formó una orquesta integrada por piano, cello, flauta, violín. Tocaban en los cines, era la época del cine mudo. Alternaban entre el cine Aguila y el tradicional cine París. Mi padre no era músico de tango, era músico, no sentía el tango como folklore argentino. Se dedicaba más a lo clásico y a lo operístico. Nos agarraba de noche a mi hermano mayor y a mí: estudiábamos Il Trovatore, Aida, Rigoletto, Traviata… Nosotros sí llegamos a sentir el sabor del tango: actuamos más de cincuenta años. Tocábamos en serio. Era la condición nuestra. Fuimos músicos dedicados a nuestra profesión’.

 
Numerosos han sido los directores de banda italianos e ítalo argentinos. Cito a los más renombrados: Alfredo Antonio Bevilacqua (1874-1942) (pianista, director y compositor), director de las bandas que tocaron para celebrar el Centenario cuando el Gobierno aceptó el tango por primera vez en un acto público. Arturo Vicente De Bassi (1890-1950) (director, pianista y compositor) dirigió la banda Atlanta desde 1913, formación que grabó con la compañía homónima fundada por otro italiano, Alfredo Amendola. Rafael Fracassi (1886-1952) (pianista, trompetista, compositor), dirigió la banda de la ciudad de Córdoba. Vicente Mazzoco: director de banda, escribió tangos bajo el nombre de ‘M. Criollito’ para evitar que las autoridades militares lo despidieran. En 1912 grabó tangos para Discos Columbia, como director de la banda del Regimiento 5º de Infantería: ¡fue echado! Salvador Merico (1890-?), tocaba el trombón en la Banda Municipal de la ciudad de Buenos Aires.

La lista continúa: Antonio Lozzi, director de la Banda Italo-Argentina; José Strigelli, director de la Banda del Teatro Nacional; Carmelo Lipparini, director de varias bandas de la Marina Argentina; Bartolomé Burlando, director de la Orquesta Burlando; Antonio Rivara, director de la Banda de la Policía de la Provincia de Buenos Aires; Enrique Cheli, director de la Banda del Teatro Apolo; G. Parissoti, director de la Rondalla Nacional; Cayetano Silva, director de la Banda del 7º Regimiento de Infantería; Angel Metallo, director de la Banda del 7º Regimiento de Infantería; Antonio Lagomarsino, director de la Banda del Teatro Apolo y del Royal Palace; Feliciano Latassa, director de la Banda de la Sociedad Española; José Luis Roncallo, director de la Orquesta del Teatro Americano (una banda); Lorenzo Logatti, Maestro y músico de la Banda del Teatro Colón; César Sesso, director de la Orquesta/Banda del Pabellón de las Rosas; Donato Natola, padre de Aurora Nátola Ginastera. Y había muchos más músicos, anónimos hoy en día.

Según Horacio Ferrer y Luis Adolfo Sierra:
‘Los maestros italianos que a principios de siglo impartían sus enseñanzas en Buenos Aires, detestaban el tango… Enfrascados en el culto exclusivo, y marcadamente nacionalista del arte lírico, tenían particular aversión por nuestra música popular. Para ellos los ‘tanguitos’ de entonces eran poco menos que un enchastre inadmisible en los dominios del quehacer musical. Aún así, a muchos de ellos -aunque a regañadientes, como podrá imaginarse- les tocó llevar al papel pautado no escasos tangos de la primera época, cuando buena parte de sus cultores estaba bastante lejos de conocer teoría musical y, por consiguiente, notación y escritura’.

 
Una excepción fue Santos Discépolo. Contrabajista y compositor italiano, nació en Nápoles el 1º de noviembre de 1850 y murió en Buenos Aires, el 18 de agosto de 1906. Realizó estudios de armonía, composición, contrapunto, piano y contrabajo, en el Real Conservatorio de Nápoles, egresando de ese instituto en 1871 con mención especial y medalla de oro. Tocaba varios instrumentos de viento, dirigió bandas y orquestas en Salerno y Nápoles. En 1871 arribó a Buenos Aires cuando ésta se recuperaba de la epidemia de fiebre amarilla. Formó parte de varias sociedades musicales, entre ellas la Sociedad del Cuarteto, actuando en el 100º concierto de esa benemérita entidad, junto a Cayetano Gaito, Enrique Bomon, Piazzini, Levy y otros. En 1875 actuó en Río de Janeiro como integrante de la orquesta del teatro principal de esa ciudad; en Buenos Aires formó parte de las orquestas de los teatros de la Victoria, Opera, San Martín y Politeama. Compuso bailables y música de salón y figuró entre los primeros compositores de tangos, entre ellos, Payaso, que dedicó a Frank Brown; No me empujes…¡caramba!; etc. Uno de sus discípulos fue José Luis Roncallo y sus hijos Armando y Enrique Santos Discépolo, se distinguieron en el arte popular argentino.

La mayor población de italianos en Buenos Aires vivía en el barrio de la Boca y en Barracas. La Boca era una pequeña Italia. Fue en los cafés de la Boca donde los tríos que tocaban tango desempeñaron un papel importante al desarrollar la música popular a fines de siglo y principios del 1900. El legendario Tano Genaro, por ejemplo, estaba en el Café del Sur (ca.1898) mientras que el trío de Francisco Canaro (uruguayo), Vicente Loduca y Samuel Castriota tocaban en el Café Royal. Juan de Dios Filiberto nació, vivió y murió en la Boca, fue hijo del famoso bailarín con corte Juan Filiberti. En la década del diez, el tango pasó de La Boca al Centro, gradualmente fue aceptada por más y más gente. El Barón Antonio de Marchi, italiano, yerno de Julio Argentino Roca organizó una noche de tango en el Palais de Glace y un festival de tres día en el Teatro Palace de la calle Corrientes (1913).

Publicado en Tinta Roja Nr. 2, Noviembre 2011

[1] Vicente Gesualdo, Historia de la Música en la Argentina (Buenos Aires: Editorial BETA SRL, 1961), p.368.

[2] Véase Jorge Novati et al, Antología del Tango Rioplatense (Desde sus comienzos hasta 1920) Vol.1 (Buenos Aires: Instituto de Musicología Carlos Vega, 1980), p.35, 122, 144.

[3]
La ‘orquesta típica criolla’ es un conjunto de tango que cuenta con bandoneón, guitarra, violín y flauta.

[4] Dante Rossi en María Susana Azzi, Antropología del Tango. Los Protagonistas (Buenos Aires: Ediciones Olavarría, 1991), p.249.

[5] Véase Jorge Novati et al, Antología del Tango Rioplatense (Desde sus comienzos hasta 1920) Vol.1 (Buenos Aires: Instituto de Musicología Carlos Vega, 1980), p.35,122,144.

[6] Horacio A. Ferrer-Luis A. Sierra, Discepolín (Buenos Aires: Ediciones del Tiempo, 1965), p.37.

[7] Véase Julián Porteño, ‘ Hace 48 años que falleció Santo Discépolo’, en Noticias Gráficas, 19 agosto, 1954.

[8] Simon Collier, ‘The Tango is Born’ en ¡Tango! (Londres: Thames and Hudson, 1995), p. 61.

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