Por Santiago Federico Richetti

El porteño barrio de Almagro –que debe su nombre a un antiguo propietario de las tierras que hoy ocupa, el jurisconsulto español Juan María Almagro de la Torre, llegado al Virreinato del Río de la Plata hacia finales del siglo XVIII– tiene un lugar harto significativo en la historia del tango. Se trata, en efecto, del barrio en donde se criara y diera sus primeros pasos nada más ni nada menos que Carlos Gardel, hecho por el cual ha adquirido un carácter mítico en el imaginario tanguero. Pero, además, es el lugar en donde el tango, tras la lamentable crisis sufrida durante la segunda mitad del pasado siglo, no pudo ser vencido: incluso en los años noventa, cuando parecía haber quedado reducido a una suerte de entretenimiento espectacular dirigido al público turista, en Almagro seguía sonando como un estilo musical sui generis, en sus numerosas variantes, sin ignorar la diversidad de influencias y cambios posibles que caracteriza la evolución de cualquier género musical.

A Almagro debemos, entonces, el silencioso desarrollo intra muros de un género que parecía haber muerto. El surgimiento del llamado “under tanguero” encontró su punto culmine en dicho barrio, hace poco menos de una década: espacios como El boliche de Roberto, el CAFF, La Catedral, Sanata Bar, etc. comenzaron a forjar un circuito obligado para aquellos amantes de la cultura tanguera. Sumado a ello, en 2010, la creación del Festival de Tango de Almagro dio cuenta de la importancia del barrio como centro de germinal de una nueva forma de concebir el tango. Era inminente la formación de una orquesta típica que, dentro de ese marco, representara al barrio, hecho acontecido en 2012.

Integrada por Juan Pablo Gallardo (dirección, arreglos y piano), Santiago Arias, Martín Benedetti, Richard Cappz, Leonel Grasso (bandoneones), Lucas Furno, Ernesto Gómez, Luis Alberto Simo, Carolina Rodríguez (violines), Mariano Gimbutas (viola), Karmen Rencar (cello) y Juan Miguens (contrabajo), la Orquesta Típica Almagro hace honor al barrio homónimo, combinando el gusto elegante de una formación orquestal tanguera clásica, que remite a los años cuarenta, con la innovación musical basada en arreglos originales y distintivos. Destacamos el modo en que el piano de Gallardo, cuyo papel rítmico es fundamental, se combina con la impecabilidad melodiosa de las cuerdas y los bandoneones, emitiendo un sonido macizo y atractivo.

Tras la presentación, en 2013, de su primer disco, OP con la Orquesta Típica Almagro, en el cual se impone la figura central del cantor Osvaldo Peredo, la Orquesta Típica Almagro se ocupó de la ejecución de un nuevo trabajo de estudio. Ahora nosotros (2014), título de este nuevo álbum, combina eminentes versiones instrumentales –El pollo Ricardo (Fernández), Organito de la tarde (Castillo/González Castillo), Indifference (Colombo/Murena), entre otras– con tangos cantados. Esta vez, a la voz decidora de Peredo –que interpreta tangos de su repertorio habitual, como ser En las sombras (Mora/Meaños) y Será una noche (Tinelli/ Ferradás Campos) – se suma la de otro reconocido cantor: Hernán “Cucuza” Castiello, quien imprime su inconfundible personalidad en temas como Fueye (Charlo/ Manzi) y Miedo (Aguilar/Flores). El disco incluye, además, recitados del poeta y presentador Martín “Bocha” Otaño, el cual, habiendo fallecido el año pasado, encuentra en este trabajo un merecido homenaje.

Ahora nosotros cristaliza en formato CD el espíritu de la Orquesta Típica Almagro, siendo un disco representativo de lo que implica hoy ser una orquesta típica de tango.

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