por Santiago Federico Richetti

 Severino. Música Pablo Bernaba / Letra: Osvaldo Bayer.

Según la teoría de la percepción, el color negro es la visualización de la oscuridad total. Se trata de una coloración acromática, de la privación total de claridad. No cabe duda que es debido a su oposición con la claridad que la liturgia cristiana haya asociado el negro al luto y la cultura popular a la pena y el dolor. Políticamente, desde la década del ochenta del siglo XIX, tras la escisión definitiva entre el anarquismo y el “socialismo de Estado”, el negro se asocia al anarquismo. Es en esa época que se adopta la bandera negra como símbolo político anarquista: bandera uniforme, simple, universal, que nos remite al valor de la lucha (por contraposición a la bandera blanca, que simboliza rendición), a la pureza (pues el negro es el color que nunca se ensucia), a la tierra en su estado más fértil.

No es casual, entonces, que el Álbum Negro del Quinteto Negro La Boca abra y cierre con dos temas referidos al anarquismo. El primero de ellos, Severino, es una milonga cantada por Hernán Fernández y compuesta por el director y primer bandoneón del Quinteto, Pablo Nicolás Bernaba, y el escritor e historiador Osvaldo Bayer, autor de la letra que relata la historia de Severino Di Giovanni, libertario italiano fusilado en los años treinta durante la primera dictadura militar argentina. El último tema, de los mismos autores, se titula Patagonia Rebelde, y se refiere a aquella famosa rebelión anarcosindicalista contra la opresión por parte de los estancieros, acontecida en el sur de nuestro país entre 1920 y 1921, reprimida por las fuerzas armadas enviadas por el entonces Presidente de la Nación, Hipólito Yrigoyen e inmortalizada en la conocida película de 1974 de Héctor Olivera, guionada también por Bayer. Éste está interpretado por Limón García y contiene una parte rapeada por Malena D’Alessio, de Actitud María Marta, siendo fiel a la ideología musical del Quinteto, que pretende actualizar el tango sin bastardearlo, en este caso mediante el diálogo con sonidos propios de otros géneros.

El color negro vuelve a hacerse presente, tras una dichosa versión instrumental de Recuerdo, famoso tango de Osvaldo Pugliese, en otro clásico, Ojos Negros, de Vicente Greco, que consta de tres letras que han sido firmadas por Numa Córdoba, José Arolas y Julián Porteño, también aquí en versión instrumental; y en Milonga en Negro, tema anónimo recopilado por Edmundo Rivero, aquí cantado por Rodrigo Peretsztein, que hace describe a una boda de negros afro-descendientes en el territorio rioplatense.

A este último le sigue el tango instrumental de Bernaba El detalle, dedicado a Rafa Tano y a la memoria del Flaco Nuñez, precedido de una “Intro” que cuenta con un breve recitado introductorio de Martin Otaño. Luego dos clásicos: Duelo criollo, de Bayardo y Razzano, interpretado por la voz de Hernán “Cucuza” Castiello y un instrumental de Contursi y Laurenz, Milonga de mis amores.

Entre sus invitados, además de los mencionados cantores, el Quinteto cuenta con dos violinistas. Susannah Simmons participa en la interpretación instrumental de Merceditas, el famoso chamamé que Ramón Sixto Ríos escribiera a Mercedes Strickeler, joven de la cual se enamorara perdidamente en un baile en el Club Sarmiento de la localidad santafesina de Humbolt. La otra violinista, Jennie Gubner, lo hace en Triple Crimen, de Guyot y Bernaba, cuya interpretación vocal corresponde nuevamente a Hernán Fernández.

El Quinteto Negro La Boca – integrado por Pablo Bernaba (primer bandoneón y dirección), Daniel Arbós Daró (segundo bandoneón), Maximiliano Larrea (guitarra), Patricia Szilágy (piano) y Lucas Pereira (contrabajo) – es artífice así de un disco coherente, ya sea desde el punto de vista conceptual, ideológico y musical, que combina el repertorio tradicional con temas nuevos y que reproduce fielmente el sonido distintivo y original de la formación en cuestión.

 

 

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